Trastorno de Pánico
La característica fundamental de este trastorno es la presencia de ataques de pánico , éstas deben ser recidivantes e inesperadas, seguidas de la aparición, durante un periodo mínimo de un mes, de preocupaciones persistentes por la posibilidad de padecer nuevas crisis y por sus posibles implicaciones o consecuencias, o bien, desarrollar un cambio de conducta significativo relacionado a estas crisis con la finalidad de evitarla. En cuestión de la frecuencia se requiere haber presentado al menos dos ataques de pánico, inesperados o espontáneos. Durante por lo menos uno de estos ataques el paciente debe experimentar cuando menos cuatro de los siguientes síntomas:
- Sensación de ahogo o falta de aliento.
- Mareos, inestabilidad o desmayo.
- Palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardiaca.
- Temblores o sacudidas
- Sudoración
- Sensación de atragantamiento (Nudo en la garganta)
- Náuseas o molestias abdominales
- Desrealización (sensación de irrealidad) o despersonalización (estar separado de uno mismo).
- Miedo a perder el control o volverse loco.
- Escalofríos o sofocaciones.
- Miedo a morir.
- Opresión o malestar torácico.
- Parestesias (sensación de entumecimiento u hormigueo).
La mayoría de los pacientes con trastorno de pánico desarrollan agorafobia, la cual es la ansiedad o miedo que se genera al encontrarse en lugares o situaciones donde escapar resulta difícil o vergonzoso o donde no se dispone de ayuda. Por ello muchas de las personas que presentan estas características restringen sus viajes o siempre van acompañadas por alguna otra persona cuando se encuentran lejos de casa e incluso llegan a recluirse dentro de su domicilio por muchos días o semanas con la finalidad de no volver verse expuestos para presentar su crisis y no tener cerca un lugar donde buscar abrigo. Un ejemplo cinematográfico de este padecimiento es aquel que se muestra en la película COPYCAT, donde Sigourney Weaver es incapaz de abandonar su departamento por la continua reaparición de ataques espontáneos. Incluso se destaca el uso de alcohol como una forma de mitigar sus síntomas pero a la vez pueden ser motivo del inicio de abuso de esta sustancia.
Es importante aclarar que estos síntomas no deben relacionarse al consumo de sustancias o bien a una enfermedad médica específica como es el caso del hipertiroidismo.